sábado, 29 de octubre de 2016

El horror de ser mujer en el Congo

Se dice de Congo que es el peor lugar del mundo para nacer mujer. Las violaciones ascienden a la escalofriante cifra de más de mil cada día, con la intención de provocar el terror y la huida de las personas de sus casas y tierras, que a partir de ese momento quedan en manos de sus verdugos.


La República Democrática del Congo está situada en África Central y cuenta con una población de alrededor de 67 millones de habitantes. Su capital es Kinshasa, que es la ciudad más poblada del país. Se habla el francés y su moneda es el franco congoleño. La mayoría de la población es católica, con minorías protestantes y musulmanas.

En este país africano las violaciones, secuestros, torturas, asesinatos y mutilaciones son algo continuo y fomentado por los militares. Los derechos humanos se vulneran permanentemente.



Ser mujer en el Congo

Las mujeres que son violadas en Congo y contraen una enfermedad derivada de esa violencia, no reciben atención sanitaria. Además, la ignorancia imperante en el país provoca que el marido y el entorno las rechace, lo que las obliga a marcharse de su casa con sus hijos y  vivir en situaciones inhumanas. No suelen denunciar a los agresores por miedo, pero además la justicia tampoco las ampara. En ocasiones los milicianos convierten a mujeres y niñas en esclavas sexuales.

En los conflictos armados las mujeres padecen todo tipo de violencia: asesinatos, torturas, violaciones, esclavitud sexual, prostitución y matrimonios forzados.

La ablación o mutilación genital también está muy extendida en Congo, lo que supone otra violación de los derechos humanos, aunque se defiende como una tradición que propicia que las mujeres lleguen "puras" al matrimonio.

Amnistía Internacional afirma que la República Democrática del Congo es “la capital mundial de la violencia sexual”, ya que las violaciones sistemáticas a mujeres y niñas se utilizan como arma de guerra. Estos deleznables actos ya han ocurrido en otros conflictos armados, como la guerra de la antigua Yugoslavia (1991-1995), en la que perdieron la vida alrededor de 130 mil personas y donde se cometieron los hechos más atroces. Asimismo, la ONU demostró una vez más su poca eficacia para mediar en los conflictos y promover la paz.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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