jueves, 16 de febrero de 2017

Niñas, niños. Azul y rosa

Aunque parece que siempre los niños han vestido de azul y las niñas de rosa, lo cierto es que es algo bastante reciente. En épocas pasadas era justamente al revés o simplemente no había un color asociado a un género, a todos los niños se les vestía de blanco.

Se dice que en el siglo V a los niños se les intentaba proteger de seres malignos vistiéndoles de azul, ya que se asociaba al cielo y a la divinidad. Las niñas, menos deseadas y valoradas, no poseían un color que las protegiese. Años más tarde, surgió la leyenda de que provenían de las rosas y así se las asoció con este color.

Niña
A partir del siglo XVII, tanto niños como niñas de familias acomodadas, utilizaban el color rosa. No había una distinción de género, este color se relacionaba con las clases altas de la sociedad. Es a partir de principios del siglo XX cuando el rosa pasa a ser un color típicamente masculino y el azul celeste, se adjudica exclusivamente a las niñas.


Alrededor de la Segunda Guerra Mundial, las cosas comienzan a cambiar. Hay quien asegura, que por una simple moda que los comerciantes aprovecharon y se fue consolidando. Otra versión es que los soldados comenzaron a vestir con uniformes azul oscuro y ese color se impuso inmediatamente a los niños.

Hacia 1960, con el auge del feminismo, vuelven los colores unisex. Pero es alrededor de 1980, con la facilidad para conocer el sexo del bebé por medio de la ecografía, cuando se consolida definitivamente el color rosa para niñas y el azul para niños. Entra en juego todo lo que surge alrededor de un nuevo ser que va a llegar al mundo: la ropita, la cuna, utensilios varios, regalos. Asimismo, el marketing juega un papel definitivo. De pronto hay dos mundos, el rosa y el azul, y con los colores van asociadas las características masculinas y femeninas.

Las cosas son así, pero podrían ser perfectamente de otra manera. Si los colores elegidos hubiesen sido el violeta y el verde, ahora vestiríamos a los niños con esos colores. Generalmente todo viene de algo y ese algo suelen ser intereses económicos o de otro tipo. Casi todo lo que hacemos las personas en este mundo que hemos creado, es así. Es bueno planteárselo de vez en cuando para no comulgar con ruedas de molino o no liarnos a bofetadas con nadie por las creencias o tradiciones. A veces son de anteayer, pero aunque se arrastren durante siglos, no quiere decir que sean mejores, ni siquiera que sean positivas.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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