martes, 1 de agosto de 2017

Palabras y nombres: origen y curiosidades

Las palabras poseen un mundo propio, un universo particular donde se entrelazan para transmitir conocimientos, sensaciones y emociones. Es un cosmos de letras y espacios, donde se da vida a lo que no existe. En el mundo de las palabras, nombrar algo es otorgarle vida, del mismo modo que borrarlo, es quitársela. En la mitología vasca se afirma que algo no existe hasta que no se le nombra.

En algunas culturas antiguas creían que el nombre posee un poder implícito, por lo que se negaban a revelarlo. Generalmente, poseían un nombre público que era el que conocía todo el mundo, mientras el verdadero se mantenía en secreto. Conocer el nombre de alguien o de algo, se dice, que te otorga poder sobre esa persona o cosa. 

El origen de las palabras


Asimismo, en tiempos pasados, cuando nacía un niño se evitaba revelar su nombre hasta que no recibía el sacramento del bautizo, ya que antes no estaba protegido contra seres malignos que desearan hacerle daño.




En el mundo de los elfos, las hadas y demás seres elementales, el nombre también tiene un poder especial y se oculta con gran celo. Asimismo, al diablo no se le nombra como tal, utilizándose otras denominaciones, como Mefistófeles, Beelzebú, Baal, antigua serpiente o el señor de los cementerios.


Nombres prohibidos

Con la intención de proteger al menor, existen determinados nombres con los que no se permite inscribir ni bautizar a un niño o niña. Entre ellos podemos encontrar:
  • Caín, ya que está considerado como la primera persona que cometió un asesinato en la historia de la humanidad. 
  • Azazel o Leviatán, porque se les considera ángeles caídos y sus nombres implican connotaciones negativas. 
  • Judas, ya que personifica el suicidio y la traición.

Asimismo, también están prohibidos los nombres de frutas o los apellidos de determinados personajes conocidos, como Marx, Stalin, Lenin o Hitler.


Los apellidos islandeses

Una pequeña parte de los ciudadanos de Islandia poseen apellidos similares a los de los países occidentales, heredándolos del padre. Sin embargo, este sistema dejó de ser legal en 1925 y solo lo conservan aquellas familias que lo tenían antes de dicha fecha. 

Pero en realidad, para la inmensa mayoría de islandeses, su sistema de apellidos nada tiene que ver con el que nosotros conocemos. Allí, dos hermanos pueden tener apellidos distintos, porque éstos se construyen a partir del nombre del padre o de la madre, añadiendo "son" para los niños y "dóttir" para las niñas. Por lo tanto, su significado es "hijo de" o "hija de".

Este método, denominado "patronímico", se utilizaba en siglos pasados también en distintos países de Europa.


El origen de las palabras

Generalmente desconocemos de donde proceden las palabras que utilizamos diariamente. Vamos a descubrir el curioso origen de algunas de ellas:
  • Pontífice: Antiguamente se llamaba de este modo a la persona que construía puentes y los protegía. Tenía una enorme importancia porque unía poblaciones separadas por ríos, incluso poseía un cierto carácter sagrado.
  • Calendario: Deriva del latín calendarium, que era el libro donde se registraba la contabilidad en la antigua Roma. Asimismo, las calendas eran el primer día del mes romano.
  • Derecha e izquierda: Derecha proviene del latín dextra. Sin embargo, usando el mismo latín para izquierda, tendríamos siniestra. Como la palabra posee connotaciones negativas,  pasó a  utilizarse la palabra izquierda, que deriva del vasco. De este modo, también se comprende los enormes problemas que tuvieron, y el rechazo que sufrieron en tiempos pasados, las personas que eran zurdas.
  • Papel: Proviene de la palabra griega papyrus, que hace referencia a una planta, cuyas hojas eran utilizadas por egipcios, romanos y griegos como soporte para escribir.
  • Hotel: Deriva del latín hospes, al igual que las palabras hospital y hospitalidad, que significa huésped. En la Edad Media, los monjes acogían a los peregrinos y viajeros en casas que denominaban hospitales. 

Los días de la semana

  • Lunes deriva del latín Dies lunae o día de la Luna.
  • Martes proviene de Martis dies o día de Marte.
  • Miércoles viene de Mercurii dies o dia de Mercurio.
  • Jueves procede de Jovis dies o día de Júpiter.
  • Viernes deriva de Veneris dies o día de Venus.
  • Sábado viene del hebreo Sabbat, que es el día para descansar.
  • Domingo proviene del latín Dies Dominicus o Día del Señor.


Los apellidos en España

Hasta el siglo XIX la elección del apellido pertenecía a la esfera privada y, por lo tanto, existía una libertad absoluta para elegir el del padre, el de la madre o el de otro pariente. Es con el paso del tiempo, cuando comienza a adoptarse la costumbre de heredar el apellido paterno, aunque no es hasta el siglo XIX cuando se empieza a legislar.

Generalmente, es el primogénito varón quien adoptaba el apellido paterno para mantener el nombre familiar, mientras los demás hijos tenían total libertad. Cuando no había hijos varones, era la primera hija la que adquiría el apellido del padre.

Otros motivos por los que no se utilizaba el apellido paterno, era por el deseo de llevar apellidos familiares que gozaban de un prestigio especial por algún motivo; por querer dejar olvidada la estirpe a la que se pertenecía por nacimiento o también porque en algunas regiones era práctica usual que las hijas llevasen el apellido materno.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados
  

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