martes, 24 de octubre de 2017

Los CIEs, centros de privación de libertad

Los CIEs son Centros de Internamiento de Extranjeros, donde se encierra a personas que están en España de manera irregular. No son cárceles, aunque funcionan de manera muy parecida, con el agravante de que no cumplen la normativa de cualquier centro penitenciario, además de que existe una casi absoluta opacidad de lo que ocurre en su interior.

Las personas solo pueden permanecer internadas en estos centros durante un máximo de 60 días, al cabo de los cuales, si no son devueltas a su país de origen, se las debe dejar en libertad. Menos del 50% son expulsadas de España.

Los extranjeros que allí se encuentran no han cometido ningún delito, a pesar de que estos centros están gestionados por la policía y dependen del Ministerio del Interior. Distintas ONG llevan denunciando durante mucho tiempo, que en ellos se vulneran los Derechos Humanos en muchas ocasiones. Estas ONG tienen permisos parciales para acceder a ellos y a la prensa, prácticamente nunca se le permite entrar.


CIE de Aluche, Madrid
CIE de Aluche, Madrid


Diferentes organizaciones humanitarias han denunciado hacinamiento de los internos, falta de defensa legal, maltrato, incomunicación y ausencia de asistencia sanitaria continua.

En España estos Centros de Internamiento de Extranjeros surgen en el año 1985, algunos de ellos ubicados en antiguas prisiones, cerradas por las malas condiciones en las que se encontraban. Existen siete en todo el país: La Piñera (Algeciras), Sangonera La Verde (Murcia), Barranco Seco (Las Palmas), Zona Franca (Barcelona), Aluche (Madrid) y Zapadores (Valencia).


Samba Martine


El caso de Samba Martine, es el más grave que ha ocurrido hasta ahora en los CIEs. Esta congoleña murió en el CIE de Aluche, en diciembre de 2011, por no recibir el tratamiento médico que necesitaba, a pesar de que las autoridades del centro tenían conocimiento de su enfermedad y ella pidió hasta diez veces asistencia sanitaria.


Cementerio, Samba Martine
Tumba de Samba Martine
Autor: Olmo Calvo

Esta mujer, cuyo único delito fue buscar un futuro mejor para ella y para su hija de nueve años, murió sufriendo y sin recibir ninguna atención médica.

Se tramitó una denuncia y la Audiencia Provincial reconoció que el terrible suceso no debería haber ocurrido nunca.


Los CIEs, cárceles sin ley


Estos Centros de Internamiento de Extranjeros son un resultado más de las políticas migratorias de la Unión Europea, la misma UE que ha recibido este año 2017 el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, la misma que provoca con sus políticas de fronteras, que miles de personas mueran en las aguas del Mediterráneo. En el 2016 fueron 3800 las que perdieron la vida huyendo de la violencia.

Existen algunas diferencias entre los CIEs, dependiendo de dónde se encuentren, pero en general las personas que han estado internadas en estos centros, aseguran que han recibido peor trato que si se encontraran en prisión, a pesar de no haber cometido ningún delito. No son centros penitenciarios, pero funcionan como tales, privando a las personas de libertad en contra de su voluntad.


Refugiado


Los internos tienen un tiempo limitado para comer, no cuentan con ningún abogado que les explique sus derechos, casi nunca tienen traductores y cada día visitan al médico un número limitado de personas, al margen de cuantos enfermos haya o en qué medida lo necesiten. Además, solo pueden recibir una visita diaria, con una mampara por medio y tienen que hablar por medio de un telefonillo. Exactamente igual que una cárcel.

Es muy importante entender que al no considerarse centros penitenciarios, los CIEs se colocan en una tierra de nadie, sin control y sin la obligación de aplicar una normativa que impida que se vulneren los derechos de las personas.


El negocio de los desplazados


Quienes se ven obligados a abandonar sus países, lo hacen generalmente para huir de la violencia y la muerte, buscando un horizonte mejor para ellos y sus familias. En épocas pasadas lo hemos tenido que hacer los españoles y actualmente mucha gente joven se ha visto obligada a irse de nuevo para buscar un futuro más prometedor.

La gente que viene a Europa de África es un porcentaje pequeño, la mayoría se quedan en el propio continente y se desplazan por él buscando un lugar donde instalarse. Sin embargo, se nos vende la imagen de que esto es una especie de invasión y de que estas personas nos quitan el trabajo, haciendo que empeoren la sanidad y la educación. Es el divide y vencerás, la lucha de pobres contra pobres. Pero son políticas neoliberales, donde impera la ley del más fuerte, las que están acabando a pasos agigantados con todos los derechos de los ciudadanos, de todos, no solo de los extranjeros.

Se impone una política de puertas cerradas para los migrantes, obligándoles a llegar por rutas muy peligrosas en donde muchos se dejan la vida. Y aunque parezca contradictorio, en realidad no se desea que no lleguen, lo que se busca es que lleguen en las condiciones que llegan, de absoluta vulnerabilidad y sin derechos, para que sean pasto fácil para la explotación.


Paren la guerra


Esa hipotética seguridad que se busca, donde los CIEs son un eslabón más, es también un gran negocio. Se destinan grandes cantidades de dinero para fortalecer las fronteras, al tiempo que se desplaza hacia el exterior el control, promoviendo que otros países hagan de filtro para impedir la entrada de migrantes, países como Turquía y Marruecos. En años pasados también fue Libia, con Gadafi al frente.

Las mafias que comercian con la vida de las personas más vulnerables, son otro gran negocio que mueve ingentes cantidades de dinero y del que desconocemos quienes manejan realmente los hilos.

Las políticas neoliberales de la Unión Europea nos están acercando cada día más a un oscuro precipicio cuyo fondo es similar al de tiempos pasados, a los cuales no deberíamos regresar. Los Derechos Humanos son algo que queda cada vez más olvidado y que importa menos.

Creemos que esta élite política está atacando solo a los migrantes, pero en realidad, los derechos que están vulnerando son los de todos los ciudadanos y especialmente, los de las minorías.


Gracias al fotógrafo Olmo Calvo por ceder su fotografía de la "Tumba de Samba Martine" para ilustrar este artículo.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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